La energía eléctrica nos llega de muy lejos

La energía eléctrica nos llega de muy lejos

Un mal servicio de energía condiciona el desarrollo y des-estimula la inversión económica de un país.

Al encender un televisor, conectar un computador o cargar un celular no somos conscientes de los miles de kilómetros que recorre la energía eléctrica para que podamos ver nuestros programas favoritos, acceder a Internet o estar comunicados con familiares y amigos. Es un servicio que la mayoría de las veces pasa desapercibido, pero que es fundamental en nuestra vida cotidiana.

Un corte en el fluido eléctrico, sobre todo si es en la noche, nos recuerda que la energía viene de muy lejos y debe sortear toda suerte de obstáculos para atender nuestras necesidades. Cada vez que hay un apagón pensamos: ¿dónde estará el daño? Puede que esté a la vuelta de la esquina, pero también ocurre que puede estar a cientos de kilómetros de nuestras casas, lugares de trabajo, estudio o esparcimiento.
Un mal servicio de energía eléctrica condiciona el desarrollo, desestimula la inversión económica, limita la capacidad productiva y afecta servicios esenciales como la salud, la educación y la seguridad.

Dado que la energía eléctrica es un insumo imprescindible de la vida contemporánea, algunas empresas en el país que prestan este servicio han desarrollado altos estándares de calidad en sus cuatro componentes básicos: generación, transporte, comercialización y distribución.

Expertos en el tema consideran que el área de transporte es el eje integrador de los demás componentes de la cadena productiva de energía eléctrica. Un buen sistema de transporte, estimula la producción, el consumo y la competitividad de los precios de este importante insumo.

El sistema interconectado permite integrar los recursos energéticos de las diferentes regiones del país, de tal forma que la energía producida en Boyacá pueda llevarse, por ejemplo, hasta el Valle del Cauca o Nariño; y que la probable deficiencia que pudieran tener las plantas productoras de energía en la Costa Atlántica sea atendida por un transportador que la lleve desde cualquier otra región.

Esta actividad ha alcanzado tanta eficiencia que compañías colombianas, del sector público y privado, atienden sistemas de transporte de energía en Brasil, Perú, Bolivia, Chile, Panamá y Guatemala, por citar algunos en América Latina. Una de las empresas que se destaca en estos mercados es la empresa Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), que tiene, según cálculos internos, cerca del 75% de su infraestructura de transporte de energía en otros países diferentes a Colombia y es considerada como el mayor transportador internacional de energía eléctrica de Latinoamérica, con más de 41000 km de circuito a alta tensión.

Una de las filiales de ISA en nuestro país es Intercolombia, que opera un equipo de transporte compuesto por cerca de 17000 torres de energía, 71 subestaciones y más de 10000 km de circuitos expandidos en más de 330 municipios en todo el país.

Para mantener ese equipo en óptimas condiciones y reducir posibles fallas en el suministro, que pudieran afectar a los usuarios, se han diseñado metodologías de acción cada vez más eficaces. Tal experiencia se pone a prueba cada vez que se presente una falla técnica, se produzcan problemas derivados de descargas atmosféricas o grupos armados ilegales derriben una torre. El objetivo es atender el daño en el menor tiempo posible.

Pero son también las características de los entornos de la infraestructura eléctrica un factor a tener en cuenta, de manera que este servicio público debe prestarse atendiendo las características ambientales y sociales para evitar o minimizar las posibles afectaciones sobre los ecosistemas, las comunidades y su interacción. De esta manera, un transportador de energía como Intercolombia desarrolla una gestión ambiental responsable, en la cual participan los diferentes grupos de interés y desde las etapas más tempranas de los proyectos, para lograr la viabilidad ambiental y social de toda la red eléctrica.

El respeto por la naturaleza los ha llevado a proteger las aves, sobre todo en áreas de alto tráfico por migración, dado que ellas colisionan con las líneas de transmisión. Para ello se desarrolló una herramienta denominada “desviador de vuelo”, que las distrae y les cambia el rumbo para evitar accidentes.

El desarrollo de una pedagogía eficaz es otra de las tareas de esta compañía entre las comunidades vecinas a los equipos de transmisión. La idea es proteger a los pobladores, así como a sus animales domésticos, en áreas donde hay líneas de alta tensión. Para mitigar riesgos y crear conciencia, la empresa distribuye, anualmente, y posicionar a la empresa entre los niños y niñas de primaria de las escuelas del área cerca de 35000 kits escolares que contienen mensajes claros y directos sobre los comportamientos seguros para poner en práctica como vecinos a la infraestructura eléctrica.

De esta manera Intercolombia transporta energía por Colombia, con prácticas de gestión que son reconocidas a nivel mundial, según un estudio de referenciamiento adelantado por el International Transmission Operations and Maintenance Study (ITOMS), iniciativa en la que participan 31 empresas líderes en este campo.

 

Fuente: El Tiempo